viernes, 2 de abril de 2021

Reventante

 

Por Maite Pil






Yo tengo una loca, loca, creencia: que los amores del pasado sirven para pasar el rato hasta que lleguen los amores del futuro. No se dejen engañar. Los amores del pasado son lobos disfrazados de corderos. Parecen no restar energías ni causar ningún tipo de daño, pero lo hacen. No voy a enumerar anécdotas al respecto, simplemente contarles la última: me regaló un té Yogui (esa es la marca) y luego me eliminó de Facebook. Qué bronca. Me ganó de mano. Se caía de maduro que no daba para más el vínculo, pero me ganó de mano. Es la última vez que desayuno ese té, me lo prometí. 

Tengo otra loca, loca, creencia: que a los hombres hay que darles tiempo. Esta es triste y bochornosa. Porque siempre te lleva a un lugar absurdo de demanda; claro, vos creés que el otro está contando los intentos con vos, pero no. No hay nada más frustrante que no ser rechazada de forma explícita. En general, los chabones de mi generación no sabe cómo decirle que no a una mujer y todo se vuelve un chicle confusional y humillante, hasta que el silencio se vuelve respuesta en sí misma y una elimina el whatsapp del otro y una noche de flaqueza intenta rastrearlo en un chat del msn. 

Mi última creencia loca es que, a pesar de todo, incluso a pesar de estar publicando esto, voy a conocer a alguien nuevo, algún día, y sin abrirme un Tinder, ni responder los mensajes de Facebook -y en plena pandemia-. Esto más que creencia es como una utopía. 

La gente me dice que me sume a los sitios de citas, me acercan testimonios fantásticos de parejas soñadas. Hasta mis dos hermanas mayores conocieron a sus novios así. Pero yo tengo un problema: me odio y me creo superior en partes iguales. Entonces obro en mi contra con aires de grandeza. Una cosa que, aparentemente, cae mal en la gente. Así me contaron.

Por suerte dejé análisis y ahora tengo más tiempo para pensar en mi flaquezas. 


domingo, 21 de febrero de 2021

El emigrado impasible

 



Por Maite Pil. 


Tuve una pareja, bah, nunca fuimos novios, me lo cogí por dos años, pero jamás formalizamos. Eso debería haberme dado una pista, no? Después mi mamá se murió y yo me enojé porque él no estuvo para acompañarme y, claro, se juntó con una extranjera y se fue. Yo lo bloqueé, empecé terapia por él, lo superé. Conocí a alguien, el vecino de enfrente, literal. Estaba, física y sentimentalmente hablando, disponible. Tuvimos una hija, compramos cosas, diseñamos una casa. Hasta que sentí que el amor ya llegaba al techo, o al piso, o no llegaba a ningún lado, y me separé. Necesito ser libre, escribir, decir lo que se me cante el orto, estar en ambientes creativos, recuperar mis amistades y contactos. 

Mi novio internacional me vuelve a encontrar. Hey you. Vive en Suiza con una mina diferente a la que se fue de Argentina. Viene de visita, yo creo que, si después de todos estos años de no verme, todavía piensa en mí, es porque me ama. Hasta que una mañana fatídica, cuando nos despedimos, me dice: gracias por el peteAhí me di cuenta de que las mujeres suecas no cogen como nosotras.

Pasó un año y volvió de visita…Y traté de hablarle mal de su elección: Suiza es aburrida. No podía decir nada más, y eso que lo googleé. Es un país perfecto. Los odio. 

Así que cambié la perspectiva. ¿No es mejor pagarle a tus padres el boleto para que vayan a verte? ¿Qué clase de persona sos? ¿Por qué ver a una latina que ni siquiera aplicaba como novia en un contexto argentino? Hasta que un día llegamos a hablar seriamente, y le dije: no quiero verte y no me seduzcas, siempre que me sedujiste te cagaste en mi amor. Y me dijo: "Tenés razón, pero te traje un chocolate y una sorpresa".

Mañana les cuento de qué se trata.